domingo, 19 de agosto de 2018

Siete bebidas supuestamente saludables que no son mucho mejores que un refresco de cola

Hay quien demoniza determinadas bebidas carbonatadas y luego se hincha a alternativas que contienen tanto o más azúcar


  • El pasado otoño, la Organización Mundial de la Salud ( OMS ) pidió que se gravaran las bebidas azucaradas, en un esfuerzo por reducir el desmesurado consumo de azúcar, que consideran culpable de enfermedades como la obesidad y la diabletes. Las cabezas de turco de esta propuesta son las bebidas carbonatadas, y no es para menos: un refresco de cola tiene 10,6 gramos de azúcar por cada 100 ml (lo que significa que una sola lata de 33 cl —31,8 gramos— sobrepasa la cantidad máxima diaria que recomienda la OMS, 25 gramos). Sin embargo, hay muchas otras bebidas cuyo contenido en este nutriente pasa desapercibido o incluso disfrazado de alimento saludable. Le presentamos una lista de alternativas que no son necesariamente mejores que un refresco. La cantidad de azúcar consignada es la correspondiente al tamaño de la ración estándar del producto (en ocasiones, menor de 330 ml), en base a datos de las principales marcas.
    El pasado otoño, la Organización Mundial de la Salud (OMS) pidió que se gravaran las bebidas azucaradas, en un esfuerzo por reducir el desmesurado consumo de azúcar, que consideran culpable de enfermedades como la obesidad y la diabletes. Las cabezas de turco de esta propuesta son las bebidas carbonatadas, y no es para menos: un refresco de cola tiene 10,6 gramos de azúcar por cada 100 ml (lo que significa que una sola lata de 33 cl —31,8 gramos— sobrepasa la cantidad máxima diaria que recomienda la OMS, 25 gramos). Sin embargo, hay muchas otras bebidas cuyo contenido en este nutriente pasa desapercibido o incluso disfrazado de alimento saludable. Le presentamos una lista de alternativas que no son necesariamente mejores que un refresco. La cantidad de azúcar consignada es la correspondiente al tamaño de la ración estándar del producto (en ocasiones, menor de 330 ml), en base a datos de las principales marcas.

Más información

Food Ink ¿quién se atreverá a jugar con la comida impresa?


¿Se avecinan cambios en la forma de comer?

DURANTE LA CENA / CAPEL
No sin cierto esfuerzo conseguí comprar una entrada para participar en una de las tres únicas cenas montadas por la firma Food Ink y los propietarios del restaurante La Boscana a las afueras de Lleida. La convocatoria era insólita y por razones profesionales no quería perdérmela. Según los organizadores se iba a tratar de una experiencia gastronómica para pocos comensales en la que disfrutaríamos de un menú exclusivo con abundantes platos de comida impresa. Tecnología, comida, y diseño al unísono. Algo programado para tres noches consecutivas a principios de noviembre pasado.
CHEFS DE LA BOSCANA, JOEL CASTANYÉ Y MATEU BLANCH / CAPEL
En la web y en los e-mails que recibí invitándome a adquirir una plaza al precio de 180 euros, la firma Food Ink se presentaba con la aureola de ser el primer restaurante del mundo en impresión 3D. ¿Restaurante? Se referían a una fórmula itinerante que después del éxito mediático y de público alcanzado en Londres el verano anterior iba aterrizar de manera fugaz en un rincón de Cataluña. Un pop up en toda regla. La cita era a las 20,30h y poco antes de esa hora yo traspasaba las puertas de este restaurante. Solo entonces me enteré de que compartiría mesa con apenas diez comensales desconocidos.
Saludé a los chefs de La Boscana, Joel Castanyé y Mateu Blanch, y me paseé por sus ajetreadas cocinas tomando fotografías mientras varias máquinas de 3D desperdigadas por los rincones hacían su trabajo de acuerdo con un programa informático vigiladas por expertos. Diseñaban figuras con cremas más o menos densas que fluían de gruesas jeringas, semejantes a churreras o mangas pasteleras. Unas dibujaban el contorno de un bogavante, otras, tallos de flores, raspas de algún pescado, corazones en fuagrás y hasta preciosos laberintos de chocolate para el postre. Las fotografías ayudan mejor que mis palabras. Tecnología avanzada aplicada al arte comestible según frase de los organizadores.
BOGAVANTE SOBRE TRINXAT Y JUGO DE POLLO / CAPEL
El asunto, al menos para mí, no era nuevo. Ya en 2013 el gran cocinero cordobés Paco Morales me había mostrado un prototipo de impresión en 3D, idéntico aunque menos evolucionado, al que dediqué un post en este mismo blog: Del teppan nitro a la plancha inversa Tiempo después, cuando Morales inauguró Noor me comentaría que utilizaba estas máquinas para crear diseños andalusíes. Al fin y al cabo, pensé, las fábricas de galletas elaboran sus piezas de manera más o menos semejante.
Y comenzó la experiencia. Nos ofrecieron unas copas de cava, disfrutamos de algunos bocaditos impresos y al cabo de una hora tomamos acomodo en una mesa semicircular de cristal con paneles retro iluminados y escasa luz en el ambiente. Cada plato del menú, que nos narraban en español e inglés los representantes de Food Ink, Antony Dobrzensky y Marcio Barradas, era una superposición de sabrosa comida cocinada en el propio restaurante al estilo tradicional, con comida impresa en las mismas cocinas. Ahí estaba la gracia, un dúo tecno / tradicional del que nadie me había informado antes.
CALABAZA 3D, REQUESÓN, VIEIRA Y CAVIAR DE ESTURIÓN / CAPEL
La mini pizza de hongos boletos con queso y albahaca se remataba con aire de caviar y tomate en 3D; los cacahuetes en 3D, réplica de los naturales, no eran otra cosa que los famosos miméticos; los makis de atún, con ostra y salsa ponzu se acompañaban de una espina fósil en 3D muy llamativa y el bogavante con trinxat estaba orlado por una silueta de crema rosada en 3D elaborada con los corales del propio crustáceo. Máquinas de diseño manejadas por manos de cocineros.
Uno tras otro dimos cuenta de 7 aperitivos, 4 platos y dos postres. Todo en porciones razonables. Me pareció muy llamativo el símil de fósil ammonite elaborado en 3D con calabaza cuyas oquedades estaban rellenas de requesón, vieira y caviar; encontré acertado el laberinto en 3D con leche, cacao y avellanas, y me pareció simpático el homenaje a los astronautas con la oblea de obulato que encerraba una fresa liofilizada.
FOSIL 3D, ATÚN, SALSA PONZU Y SU ESPINA / CAPEL
Para acompañar los platos dos vinos de las Denominaciones de Origen Costers del Segre y Montsant.
Y para multiplicar este viaje multisensorial, proyecciones visuales en pantallas laterales, música compuesta por inteligencia artificial, aparte de películas y frases futuristas de pensadores y científicos. Incluso algunos cubiertos en 3D se anunciaban elaborados por relucientes máquinas situadas en un entorno próximo bajo diseño de la artista polaca Iwona Lisiecka e impresos por BCN3D Technologies Hasta nos brindaron unas gafas de realidad virtual para uno de los platos.
MAQUINAS IMPRIMIENDO COMIDA / FOOD INK / CAPEL
Naturaleza y tecnología deben ir de la mano nos repitieron en más de una ocasión los organizadores.
Para ayudar a entender mejor el propósito de la convocatoria transcribo una de las frases de Food Ink: Nuestro objetivo es utilizar el lenguaje universal de la comida para promover de manera divertida las increíbles posibilidades de impresión en 3D y otras tecnologías prometedoras. Nuestro restaurante 3D quiere descubrir cómo se puede cambiar la forma en que comemos, creamos, compartimos y vivimos.”
ACCESO AL COMEDOR DE LA BOSCANA / CAPEL
Cuando a la mañana siguiente antes de despedirme disfrute del desayuno de La Boscana donde me había alojado, sentí una sensación reconfortante. Huevo frito con embutidos de la zona y pan con tomate. Un espléndido café con un cruasán de mantequilla que crujía y sabía a gloria. Lo afirmo en voz alta, no quiero más comida en 3D, me declaro adicto a las formas clásicas. Sígueme en twitter en @JCCapel
MINI PIZZA DE HONGOS BOLETOS, CON AIRE DE CAVIAR DE TOMATE 3D, QUESO Y ALBAHACA / CAPEL
CREMA CATALANA, FRUTA DE LA PASIÓN Y MENTA / CAPEL
LABERINTO 3D, LECHE, CACAO Y AVELLANAS / CAPEL
COMER PINTURA? UN SUEÑO DE ARTISTAS? / CAPEL

miércoles, 8 de agosto de 2018

El arte de los bocatas chinos

Buns&Bones lleva la tradición oriental a la plaza de Antón Martín

Cuentan los grandes expertos en gastronomía que este año encontraremos un sustituto a los baos. Pero, bueno, los grandes expertos en gastronomía también dijeron hace seis o siete años que lo de las hamburguesas estaba a punto de acabarse y, la verdad, es complicado encontrar a alguien ha visto la moda de las hamburguesas diluyéndose en los últimos meses. La gente de Buns & Bones, que abrieron hace un año y pico un local en Antón Martín –entre el mercado y el Cine Doré, no se puede ser más metafísico-, saben que las modas duran lo que la gente quiere, no lo que los expertos vaticinan y por eso han abierto una sucursal de su originario y original local.
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Interior del restaurante Buns & Bones, en Antón Martín.

Ideal para los legos en la materia

Lo mejor: el bao de pato Pekín
Lo peor: un speakeasy, cócteles y otras cosas que igual no eran necesarias
Para ir con: gente que no sabe de qué va esto. como introducción al bao es impecable
Era complicado encontrar mesa, pero era fabuloso. Los baos estaban tremendos, el pulpo y la costilla, igual, y se degustaba todo en un ambiente y con una decoración que eran justo aquello que uno imagina que es un lugar moderno antes de que los modernos se lo carguen. Ahora, traducen esta básica pero sensata carta alrededor del bao (pato Pekín, gambas, costilla, etc.) y las brasas a un espacio de mayor tamaño y localización céntrica, un lugar al que el público puede ir sin querer, un espacio para que todos puedan probar lo que creen que es moda, pero que los gurús desprecian. Y no es que no se pierda nada en esta traducción de Buns & Bones al mundo del transeúnte. Se pierde, no solo la intimidad y la idea maravillosa de creerse especial degustando algo que parece moda en un espacio que pocos conocen, sino que las ideas alrededor de las que se ha armado esta ampliación del campo de batalla son demasiado Gran Vía.
Al final, lo que sucede es que, mientras la comida esté rica, hecha con cariño y mantenga una dosis de originalidad que haga que a uno le apetezca volver, el hecho de que la ubicación sea obvia y que los accesorios con los que se arma para trascender sean algo cutres, deja de importar. Eso sí, uno puede rebajar la autenticidad de su mensaje una vez,. A la segunda, ya hay penalización.

La última devoción 'foodie': el maridaje con cerveza

El dúo blogger Eat&Love se inspira en la Cerveza Alhambra Reserva Roja para crear la receta más sabrosa con la que arrancar el año


Fabio Gándara y Susana López-Urrutia son los creadores de Blog & eat Madrid.
La cultura cervecera vive un fascinante periodo de transformación en España: no solo ha aumentado su consumo a niveles inéditos hace una década, sino que además se está atomizando y especializando. La bebemos más y la bebemos mejor. Gracias, sobre todo, al auge del procedimiento artesano y del concepto gourmet. “El consumo de cerveza está aproximándose a la sofisticación del mundo del vino”, asegura Fabio Gándara, mitad creativa de Blog & Eat Madrid.
Como experto en tendencias gastronómicas, este gallego asegura que el maridaje cervecero, tan de moda en los últimos meses, “era una tendencia impensable hasta hace unos pocos años”. Reflexiona animadamente sobre ello mientras asume el reto que le hemos lanzado: concebir la receta premium perfecta que case con una cerveza Alhambra Reserva Roja, una bebida intensa, rica en matices, que se inspira en el estilo tradicional de las Red Ale.
Susana López-Urrutia y Fabio Gándara son una pareja creativa. De las de compartir mesa de trabajo y de las de compartir casa y sueños. Uno de ellos, quizá el que más tiempo les ocupa es su blog gastronómico y su proyecto paralelo, Eat&LoveStudio, que se ocupa del diseño y conceptualización de restaurantes. Se definen como foodies más que como críticos y, aunque matizan que un foodie no tiene porqué ser cocinillas, hoy se han atrevido a ponerse el delantal con un plato a medida realizado para degustar esta cerveza perfecta con la que iniciarse en el mundo del maridaje.
Es el momento de disfrutar de una Cerveza Alhambra Reserva Roja y un solomillo de porco celta con castañas, setas y salsa de cerveza y miel acompañado de calabaza asada. Gándara y López-Urrutia nos explican paso a paso cómo hacerlo.
1. “Elegimos porco celta gallego por estar alimentado con castañas”, explica López Urrutia. Además, esta carne tiene una presencia más particular, porque tiene una grasa entreverada que combina muy bien con una cerveza con cuerpo y con un toque ácido para contrastar y para limpiar esa grasa.
2. Lo primero que debemos hacer es cortarlo en medallones, salpimentarlos y marcarlos en la sartén. Reservamos en un plato.
3. Ponemos las castañas a hervir para que nos sea más fácil pelarlas. Cortamos cinco cebolletas, setas de temporada (en esta ocasión hemos optado por setas de chopo) y un diente de ajo. En la misma sartén en la que hemos marcado la carne, marcamos la cebolleta ligeramente. Añadimos las castañas peladas y salteamos un par de minutos. Por último salteamos el ajo y las setas variadas.
4. Regamos abundantemente con una Cerveza Alhambra Reserva Roja. Cuando empiece a hervir añadimos la miel, un pellizco de azúcar, unas gotas de salsa Worcestershire y un poco de nuez moscada. Cocinamos unos minutos dejando que la salsa reduzca y espese un poco.
5. Nos ponemos manos a la obra con la guarnición. Pelamos y troceamos la calabaza y la metemos en el horno con un chorretón de aceite y sal, un pellizco de tomillo y orégano. Con 20 minutos a potencia media debería bastar.
6. Añadimos de nuevo la carne a la sartén para que termine de hacerse en su jugo. Tapamos la sartén y vamos abriendo una Cerveza Alhambra Reserva Roja para emplatar y degustar sin prisas.
Cerveza Alhambra Reserva Roja recomienda el consumo responsable 7.2º

Foodtrucks para los paladares más gourmet

Madreat celebra el próximo fin de semana su 19 novena edición con más de 40 furgonetas de comida callejera





“Comer en la calle es la identidad de una ciudad”. Así define Pablo Giudice, copropietario de Picsa, la tendencia de los foodtrucks y la comida callejera. Esta moda aterrizó en Los Ángeles (California) en 2008 de la mano de Kogi’s Roy Choi con sus deliciosos tacos de barbacoa asiática. Recorriendo las calles marcó el nacimiento de esta tendencia que saca a los restaurantes a la calle. En Madrid cristalizó en octubre de 2014 con al celebración de Madreat, el primer festival de comida callejera de la capital donde participan restaurantes como Picsa o Arzabal. Esa primera edición, celebrada en el jardín botánico de la Universidad Complutense, contó con 12 foodtrucks. El fin de semana que viene cumplirá 19 ediciones con una oferta de más de 40 puestos en el complejo de Azca.


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Una furgoneta de comida en la edición de 2014 del mercado callejero Madreat.

El mercado, creado por la agencia de comunicación Mateo&Co, nació como un punto de encuentro para los amantes de la gastronomía con propuestas nacionales e internacionales. “Vimos que el tema de los footrucks era tendencia internacional”, cuenta Patria Matea, fundadora del evento. Desde entonces se celebra el tercer fin de semana de cada mes. En cada edición pasan entre 20.000 y 40.000 personas y la oferta oscila entre 40 y 55 furgonetas con diferentes conceptos. “Buscamos oferta gastronómica de calidad y variada; que vendan pocas cosas para agilizar la producción y que los consumidores roten”, cuenta Mateo.
“Nos gusta mucho el concepto, traer el restaurante a pie de calle y Madreat es un mercado de streetfood de referencia a nivel nacional”, añade Giudice, que sirve en su furgoneta una de las pizzas más aclamadas de Madrid. Pero para perdurar, cree que necesitan el apoyo de la administración: “Pedimos una legislación, como en Nueva York o París, donde los camiones se pueden mover por la ciudad”.
Iván Morales, copropietario de Arzabal, es otro de los locales que se sumó a la iniciativa desde el primer día. “Esto no resta público al restaurante, si no que suma. Yo pondría el puesto en la puerta de nuestro local”, afirma. “En otras capitales puedes ver un puesto de calidad a la vuelta de la esquina. Se trata de sacar a la calle tu restaurante de manera más amable”. Sin embargo, los resultados que han obtenido desde que se sumaron a Madreat han sido dispares. “Estás en la calle y si hace frío, llueve o hay fútbol se resiente”.
Mateo señala que la gran mayoría siguen ahí mes a mes. Cocina de buteco -tabernas típicas brasileñas- en meRío, Cocina canaria a base de carne de cabra, papas y mojo picón, en LA Guagua o cerveza artesana La Virgen, donde sirven comida con la firma de Estanis Carenzo.
Madreat tiene un consejo asesor formado por la nata y crema de la gasronomía madrileña, formado porEstanis Carenzo (Sudestada, Chifa, Perro Bar y Picsa), Iván Domínguez (Alborada y Alabaster) o Luis Arévalo (Kena), entre otrosl. “Lo hacemos por apostar por algo diferente, dinamizar el mercado, potenciar nuestra marca y la clientes que participan en el evento”. Las tarifas para las footrucks van desde los 400 euros hasta los 900 en función del tamaño y la organización ofrece servicios de limpieza, seguridad, baños, electricidad o agua corriente. El presupuesto que maneja la agencia es de unos 65.000 euros por edición. “No es un negocio, la rentabilidad oscila mucho en función del número de furgonetas y esto depende del tiempo, de si el fin de semana cae en festivo…”. En definitiva, un encuentro gastronómico, que se consolida como en la capital pese a la burbuja gastronómica.

El Microscopi 2015, inspiración biodinámica

El Microscopi 2015, inspiración biodinámica

Un tinto sabroso y fresco, con notas de matorral


El Microscopi 2015, inspiración biodinámica
Irene Alemany y Laurent Corrio forman una de las parejas vitivinícolas más ingeniosas y eficaces de España. Enólogos de cosmopolita cultura y larga experiencia, han terminado su periplo profesional en Penedès, donde tienen viñas y bodega. Pero no se limitan a elaborar vino con respeto ecológico, sino que dotan a su trabajo de una dimensión solidaria y responsable como muestra este El Microscopi 2015. Se trata de un tinto de inspiración biodinámica, elaborado artesanalmente basándose en una equilibrada composición de merlot, cariñena y cabernet sauvignon, y ligeramente envejecido en barricas de roble usadas.

El Microscopi 2015

  • Bodega: Alemany i Corrio. Melió, 78. Vilafranca del Penedès (Barcelona).
  • Teléfono: +34 938 18 09 49.
  • Web: www.alemany-corrio.com
  • DO: Penedès.
  • Tipo: tinto crianza, 13,5%.
  • Cepas: merlot, cariñena y cabernet sauvignon.
  • Precio: 9 euros.
  • Puntuación: 9 / 10.
Vino de terruño que en su tercera añada apoya económicamente un estudio sobre la influencia de los linfocitos en el sistema inmunitario de los pacientes. Es decir, nos brinda la ocasión de convertir el goce de beberlo en una forma de micromecenazgo. Cuestiones solidarias aparte, lo cierto es que el vino contiene por sí mismo argumentos enológicos suficientes.
Tiene un aroma franco, directo, muy afrutado, con un juego elegante de frutillos rojos y negros maduros cubiertos de ecos especiados de la madera, y dotado de la profundidad que aportan sus notas de matorral y monte bajo. Sabroso, fresco, necesita algo más botella para redondear su impacto palatal y suavizar su viva presencia en boca.

El pueblo del pan

El pueblo del pan

El pan lo es todo en Oropesa, un pueblo de 6.400 habitantes con 80 hornos panaderos



Thinkstock Oropesa es un pueblo tranquilo. A primera hora de la mañana vive en el silencio, solo roto por un par de autos, una moto y la conversación de tres señoras camino de no sé donde. Apenas hay rastro de sus 6.400 habitantes. Llego con la certeza de que debería oler a pan, pero nos es así. Para eso debí aparecerme de madrugada, cuando los 80 hornos panaderos del pueblo están a pleno rendimiento, preparando los panes populares y las descomunales chutas que marcan la referencia en la panadería serrana del Perú. Son las nueve del día y los hornos están fríos, las chutas horneadas hoy reposan hasta mañana en las artesas y las de ayer salieron con la primera luz camino de Cuzco, donde se estarán vendiendo en las calles, las esquinas y algunos puestos del Mercado de San Pedro o el de Vinocanchon.
El pan lo es todo en esta ciudad. Buenaventura Martínez, tercera generación de panaderos a cargo de uno de los hornos más antiguos de la población, en activo desde 1863, estima que el 70% de los habitantes de Oropesa amasa sus propios panes. Cada horno trabaja al tiempo para tres o cuatro elaboradores diferentes. La municipalidad tiene censados 83 hornos construidos pensando en el pan, 80 de los cuales se mantienen en activo, lo que significa que alrededor de 250 panaderos trabajan al mismo tiempo. Es difícil imaginar una fuerza productiva tan descomunal. Si los Martínez necesitan cinco pares de manos para preparar, dar forma y hornear lo que obtienen de los dos sacos de harina que gastan cada día, la cifra va a rondar el millar de almas metidas en harina cada día. Casi uno de cada seis habitantes de la ciudad. Quiten los niños y la proporción aumenta.



El pan chuta es un pan redondo de buen tamaño, como una hogaza castellana de 50 centímetros de diámetro por 10 de alto. La corteza es dorada y suele llevar un corazón o un trébol dibujado en el centro. La masa es tierna y manejable, casi abizcochada, y aseguran que envuelta en papel aguanta dos semanas, como los panes antiguos. Al probarlo me parece un estado intermedio entre el pan y el bizcocho; por la textura y por el marcado dulzor que tamiza todos los sabores. La presencia de azúcar es casi general en los panes andinos, pero en la chuta se multiplica. Intuyo que está relacionado con las nuevas formas de trabajar el pan.
Visito el monumental horno donde trabajan Buenaventura Martínez, su esposa Marleny García y sus cuatro hijos. Incluyéndoles son ya cuatro generaciones dedicadas al pan, desde que el bisabuelo compró el horno a los albaceas de la hacienda del Marqués de Vallehumbrosa. En la casa contigua hay un horno gemelo ya en desuso y entre medias pasaba el manantial que traía el agua desde la quebrada. La mineralidad de ese agua es uno de los secretos del pan chuta de Oropesa. Define la naturaleza de los panes locales. Antes del agua estaba el trigo; aquí crecieron los primeros trigales de Cusco y aparecieron los primeros molinos de la región. También se concretó el encuentro definitivo de los panes mediterráneos con los usos del nuevo mundo. La fermentación de las masas madre se estimulaba con la borra precipitada al preparar la chicha. Pan y chicha formaron un bucle continuo hasta que las casas dejaron de hacer su propia chicha.
Muchas cosas han cambiado. Desaparecieron los cultivos debajo del peso del crecimiento urbano, el empobrecimiento de los suelos y el empuje de la industria alimentaria, y con ellos la mayoría de las harinas que definieron la naturaleza de los panes locales. Todavía se trabaja con trigo para algunas elaboraciones especiales, como las que concursan en el Tanta raymi, la fiesta del pan que Oropesa celebra cada segundo domingo de octubre, pero los panes no son iguales. No pueden serlo. La harina no es la misma, las levaduras industriales sustituyeron a la borra de chicha y las grasas vegetales a la manteca de chancho. Intento buscar esos sabores antiguos —me hablan de la panificadora San Francisco y de otra más—, pero es difícil manejarse sin referencias más concretas. Habrá que seguir buscando.

miércoles, 2 de agosto de 2017

Eneko Atxa abre una temporada de sidra “de mucho cuerpo” y “muy elegante”

Eneko Atxa abre una temporada de sidra “de mucho cuerpo” y “muy elegante”

El cocinero ha inaugurado la campaña de las sidrerías, que han producido 12,5 millones de litros, medio millón menos que el pasado año



El cocinero Eneko Atxa alza un vaso de sidra en la apertura de la temporada del 'txotx'.
El cocinero Eneko Atxa ha inaugurado hoy la temporada de sidra al "txotx" -escanciada directamente de la "kupela"- al tener el honor de ser el primero en probar los nuevos caldos, "elegantes", de "mucho cuerpo, muy aromáticos y fáciles de beber". El chef del Azurmendi de Larrabetzu (Bizkaia), distinguido con tres estrellas Michelín, ha sido el gran protagonista de esta ceremonia con la que cada año se abre la temporada de sidrerías en Gipuzkoa y que en esta ocasión se ha celebrado en la sidrería Zapiain de Astigarraga.
Fiel a la tradición, al grito de "Gure sagardo berria" (Nuestra sidra nueva), el cocinero vizcaíno ha probado la primera sidra de una temporada en la que se han producido 12,5 millones de litros, medio millón menos que el pasado año.
Por primera vez, la primera sidra al "txotx" ha procedido de una "kupela" señalada con el distintivo de la nueva Denominación de Origen de sidra de Euskadi. Antes de la ceremonia, en el museo Sagardo Etxea de la localidad guipuzcoana, la asociación de productores Sagardun ha ofrecido una rueda de prensa en la que ha informado sobre las características de la sidra y de la cosecha de manzana de 2016, y sobre las actividades y nuevas iniciativas puestas en marcha para promocionar la cultura de la sidra.
En esta comparecencia han participado la alcaldesa de Astigarraga, Zorione Etxezarraga; el consejero vasco de Comercio, Consumo y Turismo, Alfredo Retortillo; el viceconsejero de Agricultura, Bittor Oroz; la diputada de Promoción Económica de Gipuzkoa, Ainhoa Aizpuru, y el diputado de Cultura y Turismo guipuzcoano, Denis Itxaso, que han acompañado al portavoz de la asociación de productores Sagardun, José Angel Goñi.
La nueva sidra presenta más color que en anteriores años debido a las características tánicas de la cosecha, y además tiene "mucho cuerpo" y deja una "buena sequedad en la boca". Goñi ha añadido que el producto de este año tiene un "comportamiento en vaso muy fino" y presenta una "'txinparta extraordinaria'".
Al mismo tiempo, se trata de sidras naturales "muy aromáticas, con olores que van desde cítricos hasta la fruta madura", en función de la mezcla de variedades que utiliza cada sidrería, ha explicado Sagardun. En general, los nuevos caldos son muy afrutados, fáciles de beber y con un final "secante y elegante", según han definido los responsables de Sagardun.
Respecto a la cosecha de la manzana, han destacado que se ha retrasado respecto al año anterior, al alcanzar el punto de maduración a finales de septiembre y principios de octubre. Además, se han registrado "importantes" diferencias de maduración entre las distintas variedades y plantaciones, ya que en un año seco y cálido como 2016 la situación geográfica de los manzanales, la orientación de las parcelas y la profundidad y el tipo de suelo han tenido una influencia directa en el estado de maduración.
En esta campaña, alrededor del 40% de la producción de sidra se ha elaborado con manzana autóctona. Como novedad, un total de 35 sidrerías que han empleado únicamente fruto cosechado en Euskadi lanzarán esta primavera las primeras botellas de sidra con Denominación de Origen vasca. Antes de degustar la primera sidra, Eneko Atxa ha destacado el "honor" y la "responsabilidad" que para él significa haber sido elegido para inaugurar la temporada de sidra al "txotx".
El cocinero vizcaíno ha confesado que es aficionado a visitar sidrerías durante la temporada y ha apelado al lado "más emocional" de la experiencia, que trata de transmitir sobre todo a los visitantes de fuera del País Vasco a los que lleva a degustar esta bebida. Atxa ha resaltado que "en cada 'txotx'", en "cada vaso" y en "cada pequeño sorbo" hay historias personales y familiares "que no siempre son tan románticas", sino que hablan de tiempos duros, de crisis y de "grandes 'handicap'" . Por eso ha defendido el "valor intangible de cada sorbo" y ha animado a saber "acercarse al placer del esfuerzo".
Como manda la tradición, Atxa ha plantado un manzano junto a la Sagardo Etxea de Astigarraga, tras lo que ha acudido a la sidrería Zapiain para completar el ritual de apertura del "txotx".